logo
PHOTOGRAPHY

Sinopsis

(ENG / ESP)

 

ENGLISH

(In translation)

 

ESPAÑOL


El 2 de Octubre de 2007 – aniversario del nacimiento de Gandhi y día mundial de la no-violencia – se inició en India un movimiento sin precedentes en los tiempos modernos: una satyagraha al más puro estilo gandhiano.

Las satyagrahas tienen por objetivo hacer que tu “oponente” se dé cuenta, a través de tu sufrimiento, de que su postura es errónea, que no puede ser correcta si ésta provoca tanto sufrimiento en ti. Con este objetivo, 25.000 sin-tierra indios se propusieron andar 350 km, desde Gwalior hasta New Delhi, para demostrar mediante su sufrimiento que las políticas aplicadas por el Gobierno para conseguir el desarrollo económico del país – mediante las conocidas SEZ (Special Economic Zone) – estaban provocando grandes dificultades para un amplio sector de la población india más desfavorecida. Entre ellos podemos encontrar desde granjeros que reclamaban un trozo de tierra para cultivar y poder subsistir, hasta los adyvasi – los habitantes originarios de la India – que son retirados de las zonas donde han vivido desde tiempos inmemoriales y ricas en recursos naturales (motivo por el que llevaban viviendo allí miles de años) para ser desplazados a zonas pobres, con escasos recursos naturales y donde la agricultura es difícilmente practicable.

Para conseguir los objetivos marcados, los 25.000 participantes caminaron durante un mes estos 350 km, realizando una única comida al día. El paso de los días y la acumulación del cansancio acabaron haciendo mella en los participantes que, a su paso por las poblaciones al lado de la carretera, eran recibidos con asombro y ayudados como héroes.

Pero la gran batalla final se debía librar en New Delhi. Allí, los participantes habían hecho saber que tras dormir la última noche en la ciudad, a la mañana siguiente se encaminarían al Parlamento, dónde esperarían indefinidamente a que sus demandas fueran atendidas. Si hacía falta, morirían allí de hambre esperando una solución a sus problemas.

Pero el Gobierno no estaba dispuesto a dejarlos llegar hasta el Parlamento, por el caos circulatorio que esto supondría en una metrópolis de catorce millones de habitantes y también porque luego sería difícil sacarlos de un sitio tan emblemático como el Parlamento, con la mala imagen del Gobierno que esto daría. Así que, durante la última noche, la policía rodeó el descampado donde dormía la marcha y bloqueó todas las posibles salidas. Las órdenes de la policía eran claras: nadie debía abandonar el descampado. Ante tal situación, un aire de miedo corrió entre los participantes que se contaban unos a otros cómo, en 1919, los británicos rodearon a los participantes de una satyagraha sin dejarlos abandonar el lugar. Finalmente, los soldados abrieron fuego contra los satyagrahis matando a cientos de ellos.

Pero los tiempos han cambiado. Rajagopal, líder de Ekta Parishad – la ONG encargada de organizar el Janadesh -, fue instado a reunirse con el Ministro de agricultura y desarrollo rural en el Parlamento. Allí llegaron a un acuerdo escrito dónde, el Gobierno, se comprometía  a poner remedio a la actual situación de esta gente mediante una comisión que se encargaría de estudiar los problemas y sus posibles soluciones. Dicha comisión, presidida por el propio Primer Ministro de la India Manmohan Singh, estaría formada a partes iguales por miembros del Gobierno por un lado, y de Ekta Parishad y otras ONG vinculadas con el movimiento del otro.

El resultado final provocó la alegría de una gente muy poco acostumbrada a que se la tenga en cuenta, aun menos a ganar y todavía menos si el rival es el todopoderoso Gobierno Indio. La increíble fuerza de la no-violencia se había impuesto una vez más en India.